miércoles, 24 de agosto de 2011

Un Helado Negro para llevar tarareando, por favor.


¿Dónde se puede aprender a mezclar y experimentar con música y sonidos? Roberto Carlos Lange, también conocido como Helado Negro da una sencilla respuesta: con un Karaoke. Éste hombre de ascendencia Ecuatoriana nacido en Florida porta en sus bolsillos 3 materiales discográficos, Canta Lechuza, el último de ellos lanzado en mayo pasado, disco del cual se desprende el track Lechuguilla.

La música de Helado Negro encuentra en el español un refugio para el acompañamiento musical, adornado además, de mezclas, combinaciones, percusiones, ecos y un montón de agregados que dan forma final a Lechulliga. Basta con escuchar el single 20 segundos para saber que se está frente a una explosión sonora llena de repeticiones que van uniéndose para dar como resultado una sensación de estado catatónico, o algo muy similar. Las creaciones de Helado Negro no son fáciles de digerir, se recomienda discreción.


jueves, 7 de abril de 2011

Después de una larga, muy larga ausencia regreso al Blog (a mi blog). El desánimo surgió el día que me enteré que posiblemente (por no decir seguramente) soy la única persona que leerá ésto (sin mencionar a mis amigos y allegados sinceros), pero no importa. Voy a meter todo mi esfuerzo en recuperar éste espacio (mí espacio) y procuraré no abandolarlo de nuevo. Gracias a ustedes, donde quiera que estén. Le castor.

miércoles, 24 de marzo de 2010





El hombre invisible


Como si fuese parte de un sueño el Museo de Bellas Artes en la ciudad de México ha sido cautivado por la obra del surrealista Rene Magritte llena de dimensiones exageradas y contraposiciones ilógicas que constituyen el sello característico del artista.
El pasado 17 de marzo el Palacio de Bellas artes inauguró la exposición El mundo invisible del belga René Magritte afamadamente reconocido como uno de los mayores representantes del surrealismo a nivel mundial por sus obras entintadas de toques melancólicos, criticas a la lógica y a la misma condición humana. La exposición consta de 152 piezas entre pinturas, dibujos, grabados, filmes y fotografías procedentes de 34 prestamos de museos y colecciones particulares de nueve países alrededor del mundo.
Custodiada bajo un fuerte sistema de seguridad la exhibición recorre el pensamiento de Magritte sobre la pérdida de identidad, la majestuosidad del cerebro humano y el uso de objetos comunes en espacios inusuales.
La muestra presenta obras realizadas entre 1922 y 1966 (año de su muerte) dejando ver tres grandes etapas del artista: vanguardismo, surrealismo e ilustración. Hombres de traje y sombrero sin rostro, pipas de tabaco del tamaño de un árbol, rocas admirando paisajes o cuerpos femeninos deformados fuera de contexto. Son algunos de los patrones que marcan la ruta del camino de la exhibición. Apoyada por dos proyectores enormes con imágenes alusivas al mundo de los sueños y la fantasía la exhibición abre la puerta a las mentes curiosas que osen recorrer sus salas.
Es la primera vez que la realidad invisible de Magritte toca suelo azteca siendo esta una oportunidad única para echar un vistazo al mundo surreal propuesto por el artista la cita casi obligatoria es hasta el día 11 de julio próximo en el Museo de Bellas Artes.














jueves, 17 de diciembre de 2009

El engaño



Comenzó como un día normal en un lugar normal, dos personas normales o al menos eso parecían a simple vista. Sentados en una banca de un parque. El parque estaba en medio de una enorme ciudad, tenía una gran majestuosidad, comenzando porque estaba entre una selva de ladrillo. Sus verdes hojas resaltaban por mucho a comparación del gris de la ciudad, el olor a pasto era completamente opuesto al olor hediondo de la metrópoli pero sobre todo la tranquilidad y armonía del parque no tenia comparación con el bullicio del rededor.

-¿Qué hacemos aquí?
-Observa
-¿Qué?
-¡Calla! Sólo observa. Nunca consigues escuchar lo que digo, no eres capaz de oírme, ¿me oyes? ¿Hay alguien ahí? Sólo observa, creo que podrás hacerlo, al menos sólo por hoy.
-No veo nada.
-¡Terca! Eso es lo que eres. No ves nada porque no tienes la disposición de observar, pon atención, abre la mente, deja de verte a ti misma, libérate.
-No sabes lo que dices
-Tú eres la que no comprende ¿No te das cuenta? Hay un mundo esperando para ti, descúbrelo.
-No entiendo, estás loco.
-¿Me llamas loco sólo por ser diferente a ti?
-No, te llamo loco porque lo eres.
-¿Qué es la locura?
-Alguien como tú.
-¿Y que se supone que soy?
-Siempre con tus estupideces, parece que no entiendes nada.
-¡No! Tú eres quien no entiende nada, siempre evadiéndome, gritándome, queriéndome hacer sentir menos ¿Cuál es el problema? ¿Qué te he hecho yo?
-Cállate ya
-¡No! Quiero que me digas lo que he hecho ¿He hecho algo? ¿O será simplemente que no tienes respuesta para eso?
-No quiero hablar
-Es evidente, no sabes que responder.
-¿Te burlas?
-No, sólo digo la verdad.
-Quiero regresar
-¿A dónde? Si nunca hemos comenzado, nunca hemos comenzado a ser una familia.
-No hablo de ti, hablo de mí y quiero regresar.
-Deja de pensar en ti, no serás siempre el centro
-Ya comienzas a hablar de nuevo.
- Hablaré el tiempo que sea necesario.
-Cuida tu tono, esto podría costarte más de lo que crees.
-Ya no tengo nada que perder, ¿Acaso tengo algo que perder?
-No, lo has perdido todo ya, según tú.
-Ahora soy yo quien quiere irse.
-Pues nos quedaremos, esperaremos aquí y abriéremos nuestras mentes (tono de burla)
-
No puedo compartir algo tan hermoso como esto con alguien como tú.
-No lo hagas.
-Es por eso que quiero irme.
Los dos se quedaron en silencio, un silencio apenas roto por el ruido próximo de la ciudad. Evitaban las miradas, sabían que era un momento incómodo, él quería irse, ella también deseaba marcharse pero no perdería el honor de hacerlo rabiar.
-¿Por qué no somos simplemente una familia normal? ¿Por qué te resistes a ser como nosotros? ¿Tan malos somos? Sólo hemos deseado lo mejor para ti, sólo queremos que seas feliz.
-Si quieres mi felicidad déjame tranquilo,
déjame ir.
-¿Qué sabes tú de la vida? Sólo eres un muchacho tonto que cree que conoce ya el mundo entero.
-¡Por favor, déjame ir!
-Si quieres irte vete entonces, sabes el camino a casa.
-No hablo de este momento, hablo de “casa”, déjame ir.
-No puedo, es que simplemente eres demasiado fuera de lo normal, yo te protejo, te cuido, te quiero. Date cuenta querido mío, todo lo que he hecho es a causa de ti, no hay otra razón para que siga en este lugar, eres toda mi existencia, mi vida. Nada tendría sentido si dejo que te vayas ¿A dónde irías? ¿Qué harías? Me necesitas, lo sabes, soy todo lo que tienes, sin mí no podrías seguir, pero adelante, si tu deseo es irte, vete, déjame aquí, sola y abandonada, como si no fuera suficiente ya que tú seas la única persona con quien hablo, vete...vete.
El chico sintió un nudo en la garganta, no podía irse, ¿cómo iba a irse con todas las palabras que acababa de escuchar? Sólo un animal podría hacerlo, ningún ser con sentimientos podría ser tan cruel. Levantó la cara y miró los ojos de la mujer, humedecidos por el aparente sentimiento, él la abrazó con fuerza. Los ojos del chico comenzaron a tornarse brillosos, el llanto venía a él, sabía que una vez más volvería a “casa”, sabía que
una vez más había caído en el engaño de su madre.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Ella no me conoce.

Me recuesto, se pone junto a mí. Me reconoce.
Me mira en la obscuridad, pasa su mano sobre mi estomago. Me reconoce.
Pone una pierna cerca de mi muslo, me abraza suavemente. Me reconoce.
Acaricia mi cabello, lo recorre con sus manos. Me reconoce.
Toca mi espalda, otra vez acaricia mi cabello. Si, me reconoce.

Giro.
Toco su mano, acaricio su cabello.

Suavemente recorre mi barbilla, mi cuello. Me reconoce.
Sube hacia mis mejillas, acaricia mi frente. Me reconoce.

Roza sus labios con mi boca, Si, definitivamente me reconoce.
Sus ojos se fijan a los míos con severidad. Me reconoce.
Pasa su lengua por mis dientes. Me reconoce.
Mis manos recorren su cuerpo. Me reconoce.

Me conoce en la obscuridad pues de día ella no me conoce.

jueves, 8 de octubre de 2009

¿se puede tener tristeza ajena?

Me duele la vida como una postura incomoda.



Aunque no tuviera yo el mar y la playa permanecerìa, aquì mientas tù no te fueras.




Que mierda soy.



¿Se puede tener nostalgia de algo que aun no sucede?


domingo, 12 de julio de 2009

Sì, me mato.


Tomè una hoja de papel para escribir mi propio epitafio. Esto saliò;


Porque mi cabeza es un lìo


Porque no hago nada


Porque no voy a ningùn lado


Porque odio la vida


Porque realmente la odio


Porque no la puedo soportar


Porque no tengo amor


Porque no quiero amor


Porque los ruidos estàn en mì


Poque no soy un good ol`estùpido


Sepan pues que morirè


Adiòs adiòs a todos


Y sigan mi ejemplo.


Tras firmar con letras claras y grandes, lo colguè --muy visible-- en la pared. Comencè a silbar.


Buscando el revòlver.


Clic, clic, clic.




Fragmento del libro de Jose Agustin "La tumba". paginas 126-127.